mayo 29, 2025

Hora del Vino

Descubre cómo identificar los auténticos vinos de Vega Sicilia y diferenciarlos de las imitaciones. ¡Despeja tus dudas!

fachada bodega vega sicilia

Descubre las cinco exclusivas bodegas de Tempos Vega Sicilia y prepárate para la llegada de la sexta en la DO Rías Baixas. ¡Conoce las etiquetas más destacadas disponibles en Amazon!

¿Has escuchado eso de «beberse un Vega»? Así es como los entendidos llaman al momento en que se abre una botella de Vega Sicilia, un verdadero icono de la Ribera del Duero. Y es que, aunque el grupo Tempos Vega Sicilia cuenta con viñedos por toda España y hasta en Hungría, muchos ni siquiera recuerdan los nombres de los otros vinos que ofrecen. Esto es lo que sucede cuando una marca se convierte en un fenómeno cultural: su nombre lo eclipsa todo.

Hoy estoy aquí para cambiar eso, para iluminarte un poco sobre este emblema de los vinos. Quiero que sepas exactamente qué es lo que estás degustando, qué se produce directamente bajo el sello de Vega Sicilia y qué no.

Así que olvídate de llegar el lunes a la oficina y comentar en la máquina de café que «este fin de semana me bebí un Vega Sicilia que hacen en Zamora».

No, querido lector, el vino al que te refieres se llama Pintia y estoy por contarte más sobre él.

Actualmente, Tempos Vega Sicilia se compone de cinco bodegas y pronto se añadirá una sexta en la DO Rías Baixas. Aunque esta última todavía tardará un par de años en incorporarse completamente, vamos a centrarnos en los vinos que ya puedes disfrutar sin esperas.

Comenzamos con Bodegas Vega Sicilia, ubicadas en la prestigiosa DO Ribera del Duero.

Claro, el nombre del grupo proviene de la bodega más ancestral y emblemática del equipo.

A solo 15 Km de Peñafiel, este lugar tiene raíces que se extienden hasta el siglo X, aunque fue en 1864 cuando Eloy Lecanda plantó la semilla de lo que hoy conocemos y disfrutamos. Y bueno, lo del apellido «Sicilia» sigue siendo un misterio, tanto que hay quien aún cree que estamos hablando de un vino italiano. ¡Sí, pasa más a menudo de lo que imaginas!

Desde 1982, cuando se convirtió en uno de los pilares de la DO Ribera del Duero, la bodega ha mantenido una línea de tres vinos estelares: Valbuena 5º, ÚNICO (así, con todas las letras en mayúsculas) y ÚNICO Reserva Especial. Este último es una mezcla de tres añadas diferentes de ÚNICO, bajo la premisa de que si uno está bueno, tres juntos deben ser algo fuera de este mundo.

Lo que en un principio podría sonar a una locura de las buenas, ha resultado ser uno de los tintos más espectaculares del globo.

Si te pica la curiosidad, te sugiero que empieces con el Valbuena 5º. Este «básico» pasa cerca de cinco años entre maderas de roble francés y americano y botella. Es una introducción perfecta para entender la magia de estos vinos de primera línea. Aunque puedes abrirlo en cuanto llegue a tus manos, lo ideal sería dejarlo reposar unos 10 o 15 años más.

Por ejemplo, si pillas una botella del 2018, intenta esperar hasta el 2028 para descorcharla. ¡Así que más te vale cuidarte para disfrutarlo en plenas facultades!

Oye, y si no quieres esperar tanto, siempre puedes optar por una añada ya madurada como la del 2009, aunque claro, eso tiene un extra en el precio. Pero, ¡hey! he encontrado una oferta que es un verdadero chollo.

Bodegas Alión, ubicadas en la prestigiosa DO Ribera del Duero, son un verdadero punto de interés para los amantes del vino.

A menudo, este proyecto genera cierto revuelo y confusión. ¿Por qué? Bueno, vamos a aclararlo.

Primero que nada, dejemos algo claro: Alión no es Bodegas Vega Sicilia. Tampoco es una versión más accesible de Vega Sicilia, ni mucho menos una reencarnación del desaparecido Valbuena 3er año. Aunque, es cierto, comparte con este último un proceso similar de crianza y afinamiento en botella de 36 meses. Pero amigos, Alión es Alión.

Ubicada muy cerca de Vega Sicilia, sí, y parte del mismo grupo empresarial, claro que sí. Pero, ¿sabías que Alión tiene su propia esencia? Este tinto único comenzó su historia en 1991 y desde entonces, ha sido gestionado por la misma familia Álvarez, propietaria actual.

Para los curiosos, el vino Alión 2019, junto con el 2018, están entre los mejores que han producido hasta la fecha. ¿Te animas a probar una botella?

Imagina probar un vino que cada sorbo revela más de su carácter frutal, y aún así, tiene el potencial para envejecer gloriosamente, casi eternamente. Eso es exactamente lo que sucede con los Alión. Hace un tiempo tuve la suerte de degustar diferentes añadas de estos vinos y, déjame decirte, cada una era impresionante. Son verdaderas joyas enológicas, capaces de soportar años y años en bodega sin perder su esplendor.

El problema es que no soy el único que conoce este secreto. Estos vinos vuelan de las estanterías más rápido de lo que puedes decir «¡quiero uno!» Y, como resultado, cada año su precio se dispara. Ahora están rondando los 100 euros por botella, una cifra que ya hace pensar dos veces antes de abrir la billetera. ¿Ves a lo que me refiero?

Así que, si alguna vez te encuentras frente a un Alión en una tienda, hazte un favor y no lo dejes escapar. Atrápalo como si fuera un Pokémon raro, porque, en serio, no exagero cuando digo que son una captura valiosa.

Hablando de tesoros vinícolas, nos trasladamos a las Bodegas Pintia, ubicadas en la DO Toro. Un lugar donde la magia del vino se hace presente en cada botella.

Continuamos nuestro viaje vinícola en Zamora, con el tinto toresano del grupo, un proyecto que comenzó en 2001 y se lanzó al mercado en 2004. Fue un movimiento astuto, considerando que en aquel entonces, la DO Toro estaba en boca de todos en el ámbito vitivinícola español, capturando la atención de aficionados y expertos por igual.

¿Te has topado alguna vez con un Pintia? Si es así, o si tienes la oportunidad, no dejes pasar la experiencia. Este vino encapsula la esencia vegasicílica de una manera única y, créeme, al probarlo te invitará a explorar su matiz balsámico que es totalmente inconfundible. Es como descubrir un sello secreto que, una vez revelado, se convierte en lo único en lo que puedes pensar.

Para ponerlo en términos más claros, imagínate que es como reconocer de repente una marca distintiva en una celebridad, algo así como esa pequeña protuberancia cerca del ojo de Christian Bale. Una vez que lo notas, ¡imposible ignorarlo! Eso es el Pintia para los amantes del vino: una revelación.

Hablando de revelaciones, déjame contarte también sobre otro tinto que ha estado dejando huella con sus últimas cosechas. Sí, es espectacular.

En este viaje no estamos hablando de cualquier bodega, sino de la colaboración entre Bodegas Benjamin Rothschild & Vega Sicilia, bajo la denominación de origen calificada Rioja.

¿Y qué crees? Vega Sicilia no se lanzó a esta aventura en solitario. No señor, se unieron con la prestigiosa familia Rothschild en Samaniego, dentro de la encantadora Rioja Alavesa.

Desde su primera añada en 2009, han desarrollado dos vinos bajo la variedad Tempranillo: el Macán y el Macán Clásico. Aunque el nombre pueda llevar a confusión, el «Clásico» es el más accesible de los dos. Pero aquí entre nosotros, te sugiero que no escatimes y vayas directo por el Macán, especialmente las botellas de 2015. Están, como diríamos en un buen domingo, para chuparse los dedos.

Hablemos de uno de los proyectos más llamativos y quizás extravagantes de Vega Sicilia: Oremus, ubicado en el corazón de Tokaj, Hungría. ¿Sabías que esta región es famosa mundialmente por sus vinos blancos? Pues sí, y no solo dulces, sino también secos.

¿Y por qué se aventuraron en Hungría? Simplemente porque a la familia Álvarez le fascinan los vinos dulces de Tokaj, especialmente el célebre Tokaj Aszú. Tienes que tener cuidado con esto, porque si no ves «Aszú» en la etiqueta, no estás frente a un dulce sino a un seco. La oportunidad de emprender surgió tras la caída del comunismo, y en 1993 no lo pensaron dos veces para empezar esta increíble travesía en tierras magiares.

Y entre todos los vinos que podrían captar tu atención, quiero destacarte uno en especial: el Petracs. Es un blanco seco, elaborado con uvas Furmint de parcela única. Te cuento una anécdota: en una cata a ciegas, este vino se enfrentó nada menos que a un Domaine Leflaive, Clavoillon, Montrachet 1er Cru, que cuesta unos 450 euros la botella. ¿Y sabes qué? ¡El Petracs se mantuvo firme en la competencia sin despeinarse!

¿Sabías que los vinos blancos húngaros son como un tesoro escondido en el mundo vinícola? A pesar de su calidad excepcional, todavía no han recibido el reconocimiento que realmente merecen. ¿No te parece emocionante descubrir joyas así?

Por ahora, cerramos nuestro recorrido vinícola, pero no por mucho tiempo. Pronto haremos una parada en Galicia, específicamente en Bodegas Deiva. De lo poco que he catado, te adelanto: prepárate para algo impresionante.

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