abril 3, 2025

Hora del Vino

Descubre este vino tinto español orgánico premiado con 93 puntos Parker, ¡una joya al alcance por menos de 15 euros!

Descubre por qué este Jumilla se destaca como un vino impecable desde sus inicios. ¡Sorpréndete con la alta calificación otorgada por el crítico más importante a este vino accesible!

¿Has oído hablar del Juan Gil Etiqueta Plata 12 meses? Este tinto ha sido un éxito de ventas desde sus inicios. La verdad es que tiene una presencia que no pasa desapercibida, ¿sabes? Y es que, en un mercado tan saturado, destacar no es poca cosa. La monastrell de Bodegas Juan Gil hace que este vino sea especialmente reconocible, demostrando que no siempre hay que complicarse para ser un grande entre los grandes.

Seguro que ya lo sabías, pero te cuento: Bodegas Juan Gil es una de las pioneras en llevar la monastrell a un nivel internacional, tanto que hasta Robert Parker le dio 93 puntos. ¡Imagínate! Es como poner a Jumilla en el mapa con letras doradas, gracias a sus uvas pequeñas y concentradas que capturan la esencia de esta variedad.

La saga de la familia Gil en el mundo del vino no comenzó ayer. Fue Juan Gil Giménez quien, en 1916, inició con una modesta bodega en su pueblo. Hoy, sus bisnietos siguen expandiendo ese legado con una infraestructura de primera en La Aragona, y una serie de pequeñas bodegas por toda España. Están claros en su misión, ofrecer un tinto con cuerpo y una suave textura aterciopelada, que además desde 2018 lleva orgulloso su certificado ecológico.

El Juan Gil Etiqueta Plata tiene sus raíces en un terreno extremo, donde el clima continental se da la mano con la cercanía al Mediterráneo. Las vides, de entre cuarenta y cincuenta años, descansan en suelos calizos y pedregosos que son perfectos para la monastrell. Antes de ser embotellado, este vino pasa doce meses abrazado por la madera de roble francés, añadiendo un toque complejo pero sutil a su perfil.

Y cuando lo pruebes, prepárate para una explosión de colores y aromas. Un rojo profundo, con notas de violetas y regaliz, pero lo que realmente domina son los tonos de fruta madura. ¿Y el final? Un delicado balance entre especias y matices tostados, que lo hacen ideal para acompañar desde un arroz de caza hasta un guiso de setas. Definitivamente, un vino que sabe cómo mantenerse en pie.